Friday, March 8, 2013

Mujer


Un cuatro de octubre una mujer valiente arriesgo su vida para salvar la vida de otro y a pesar que el riesgo era grande para con su vida misma, ella fue firme y decidió por salvar la vida de su pequeño hijo. Aquel niño venia temprano sin haber completado su tiempo y siete meses durante el embarazo, el niño vino  al mundo muy delicado y lo tuvieron que tener en la incubadora por mas de dos semanas, a pesar que los doctores tenían pocas esperanzas de que sobreviva, su madre nunca paro de pedir al Dios todo poderoso por la vida de su pequeño y sus plegarias fueron escuchadas.
La vida no le sonrió siempre y paso muchos días donde dejaba de probar alimentos, solo por estar segura que sus pequeños tengan suficiente que comer y en el amor fue herida numerosas veces y aun a si leal a su amor y sus hijos e hijas siguió adelante. Madrugadas despierta cuando sus pequeños dolían, tristes tardes cuando la soledad la atrapaba y aun a si respiraba y nunca desmayaba.
Trabajando sin parar para asegurarse sus pequeños tuviesen lo mas esencial, tocando todas las puertas posibles e imposibles con tal de brindar a sus criaturas una sonrisa y la satisfacción de poder tener el calor de un hogar. Como  una leona protegía sus cachorros cuando eran victimas de abuso o se encontraban en peligro, ninguna como ella. Sin lujos, sin ropas de marca o buenos zapatos, las burlas o las miradas nunca la desalentaron y por lo contrario educo a sus hijos, los vistió y protegió; supo ser amiga y asegurarse que la disciplina sea un valor que sus hijos deberían llevar por siempre.
Muchas veces sus hijos e hijas la hirieron con palabras que des quebrajaron su corazón, pero aun así nunca dejo de amar a sus pequeños, mucha gente la humillo pero callo si era por proteger sus polluelos. Ahora las arrugas se adueñaron de su rostro, su cuerpo se envejeció y a pesar de todo siempre sonríe, cuando ve que sus pequeños están a su alrededor y están bien.
Aun se desvela por servir y seguir siendo madre a pesar de su cansancio y no recuerda que sus cachorros ya dejaron de ser y ahora son lo que ella siempre añoro.
Cada día de mi vida estaré agradecido por tanto amor y por cada lágrima y noche despierta por mi razón , por cada canto de cuna y cada abrazo, por cada alimento y cada ropa que me brindo, por cada caricia y por cada nalgada cuando era terrible, por todo lo que fue, por todo lo que es y cera hasta que el Señor se la lleve para reconfortarla en su amor. Esa mujer de quien les hablo es mi madre, mi viejita linda, mi madre abnegada que solo por verme seguro y con bienestar no le dijo no a nada. En este día Internacional de la mujer quiero agradecerle a cada una de ellas por ser madres, amigas, hermanas, esposas, y ser mujer.
By Angelo Mirandeli...

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